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El barrio de El Rascador. 3 de agosto de 1919
 
Año 2005
En Rascador, antes de la explotación sólo había tres cortijos con sus respectivos huertos y secanos que pertenecían a Cipriano el Toro, marido de la Mariquilla, Antonio Sola que cedería la propiedad al tío Eusebio y El Sioro. La existencia de estas familias, el agua que bajaba de la fuente de la Cirila y la posición de solana y resguardado del aire frío de la cumbre por el cerro de la Medina, fueron determinantes para que los obreros se concentraran en Rascador, haciendo de él un típico barrio minero, de gran densidad humana, de una actividad continuada día y noche, de un alto consumo de comestibles y alcohol y de un constante trasiego de obreros que abandonan el trabajo, se marchan y vuelven de forma continuada. Las casas, de baja calidad, y las chabolas empezaron a construirse a partir, aproximadamente, de 1905-6, con la particularidad de ser iniciativa privada ya que el perímetro del barrio no entraba en los límites de propiedad de las empresas. Las tiendas, las cantinas, puestos callejeros de aguardiente, proliferaban por todos los recovecos, pero los que adquirieron importancia, renombre y popularidad fueron los comercios de Los Patitas, situados en el barranco (margen izquierda, dirección Sur) con catorce dependientes. Después siguieron el negocio en el pueblo de Serón y en Valencia. En frente de ellos estaba la cooperativa "Los Ingleses", regentada por Emilio y Pepín Jiménez. Nietos de estos, tienen una asesoría jurídica y dirigen la Escuela de Información y Turismo en Granada.

Vista desde el barrio El Rascador. Al fondo, Cabarga y Los Perdigones. 3 de agosto de 1919.
El comercio de Ortega en la casa que después fué cantina de Paco el Rubio. Ortega se marchó a Albox, donde siguió con éxito el negocio. Sus nietos conservan el grato recuerdo que les comunicó su abuelo. La panadería de Antonio Domene, al pie de donde empezaban las casas del barrio. La limpieza del horno, de los panaderos y del despacho, más la excelente cocción del pan, proporcionó una merecida fama y una inquebrantable clientela. Hacia el año 30 se instaló en Serón triunfando ante una difícil competencia, gracias a las formas amables, acogedoras e inteligentes de su esposa la Tía Frasquita. Ricardo Cucharas tenía su comercio de tejidos en el centro del poblado, junto a la caseta del transformador que aún se mantiene en pie. También en la crisis de 1931 se instaló en la Estación de Serón, siguiendo el negocio en la actualidad su hijo Rafael.
Fué muy aceptada y tuvieron buenos resultados económicos la sociedad que formaron Ruperto Álvarez, José Silvestre y Antonio Sola para la construcción de un teatro, iluminado con carburos hasta que llegó la línea de la Hidroeléctrica de Serón. Confirman testigos de aquella época que contataron compañías de categoría y artistas de renombre nacional. Rascador fué perdiendo el control de la concentración, a medida que Menas iba dotándose de cine, casino, cooperativa, viviendas, gracias a la acción impulsora de D. Federico Bereroonde.
Fuentes:
Texto: "La minería de Serón. Menas"
Fotos antiguas aportadas por: D. Epifanio Pérez Porras
Fotos color: Diego Pérez Cano
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Indicador actual de El Rascador, hacia el cortijo Cerezo.
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En este edificio se encontraba la panadería de Antonio Domene. En estas fotografías se puede apreciar el horno de ladrillo donde se cocía todo el pan que se servía en El Rascador.
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Panorámica desde El Rascador. Al fondo se puede apreciar el barrio de Los Perdigones.
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El valle del Rascador, un bello lugar para caminantes intrépidos, y entender que no hace tantos años aquí habitaban familias que dieron vida a este coto minero.
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Eras para trillar.
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Depósitos de mineral en la rambla El Rascador.
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Desde la ventana, al fondo, se pueden apreciar los edificios de los solteros y la residencia Santa Bárbara.
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Fotografías (año 2005, ©Diego Pérez)
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Estos son los únicos tejados que los expoliadores dejaron.
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El palo de las morcillas, chorizos, tocino. En esta solana algun jamoncico se secaría.
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El Rascador en pleno invierno.
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Estas son las dos casas que han sido restauradas en El Rascador.
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Desde la solana, al fondo la rambla.
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Panorámica desde El Rascador. Al fondo el poblado Las Menas.
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Este es el transformador de la luz, o lo que queda de él. Junto a este tenía su tienda de tejidos Ricardo Cucharas.
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Por estas tuberías bajaba el agua de la fuente de la Cirila que surtía a todo El Rascador.
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Corrales, conejeras, gallineros formaban parte de la vida cotidiana.
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Edificaciones, o lo que queda de ellas después del expolio.
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Restos de enseres, cubos de zinc, ollas, palanganas.
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Parte del mobiliario de la cocina o despensas.
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El rincón, no puede faltar en ninguna casa ya que los inviernos eran largos. Es un punto de encuentro, diálogo y convivencia.
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El puente de hierro desde El Rascador.
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