Diálogo entre un andaluz y un aragonés en Serón en 1975:

Paco Martínez García "Patitas" y Federico Martínez Pérez

Una vez que mi hermana Encarna vino de América (Ecuador), quiso ir a Serón y que fuera yo con ella.

Yo no estaba decidida porque Federico, mi esposo, había estado enfermo de una melancolía profunda y no quería dejarlo solo. Le propusimos y aceptó.

Nos presentamos en Serón. Encarna y yo teníamos un poquito de aprensión pensando en que se iba a aburrir, no conocía a la gente.

Pero no fue así. Y gracias a mi primo Paco Martínez García (que nosotros llamábamos el Capitán) porque se encontraron, simpatizaron mucho y eso le ayudó a soportar.

 Resulta que, con mi sobrina Carmela, íbamos a casa de mi prima Carmela Martínez "Patitas", hija de mi tío Rogelio, hermana de Paco y al llegar cerca de la Plaza Nueva vimos mi primo Paco sentado en un banco. Claro, ya sabía que habíamos llegado, en los pueblos siempre se sabe todo, y enseguida exclamó:

-"Hola María, ¿que haces por aquí? ¿y esta quién es?"

Era mi hermana. Hacía años y años, desde el final de 1939, que estaba en América.

Entonces se conocieron, se abrazaron, etc.

-"Bueno ahora te presento a mi esposo".

Y le presenté a Federico

Hablamos un rato del viaje, y entonces mi sobrina Carmela dijo:

-"Tía si quiere usted que vayamos a casa de su prima"

-"Bueno, dijo Paco, dejad aquí este hombre conmigo".

Los dos se quedaron sentados en la Plaza Nueva y llegamos hasta la casa de Carmela que vivía un poco más lejos.

La plaza nueva en 1969

Y luego todo lo que voy a contar fue Federico que me lo dijo aunque algunos detalles ya los conocía.

Resulta que sentados en el banco hablaron de miles de cosas.

De pronto del Cantillo viene un hombre con un chiquillo de la mano que tendría 5 o 6 años y que lloraba como se sabe llorar por allí con una barraquera terrible. El padre tiraba del crío y cuando llegó cerca del banco donde estaban Paco y Federico, dice Paco:

-"¿Y que le pasa a este muchacho?"

-"¿Que le pasa? La culpa la tiene el escaparate que tiene tantos juguetes que ha puesto tu hermana.

En los juguetes hay una espada y el crío se paro delante de la vitrina y decía que quería la espada.

Pues yo lo he dicho: no te compro la espada que hoy no es el día de los juguetes. El día de los juguetes es el día de los reyes."

-"Los reyes no me traerán la espada".

-"Si la quieres a lo mejor te la traen".

-"Nada que no ha habido manera y me lo traigo como ves hecho una barraca".

Entonces el primo Paco le dice al zagal:

"Te vas ahora donde Luis el del bar y que te de un helado, yo lo pagaré a ver si se te calma un poco".

 Se fueron el chiquillo y el hombre y ellos se quedaron solos.

Los Reyes

Entonces El primo Paco se puso a hablar de los reyes:

-"Figúrate tu Federico lo que pasa ahora. Resulta que cuando nace un niño, las familias se aruinan. Hay que comprar una cosita, y otra; y a ver quien la compra más bonita, y a ver quien la compra más cara. En fin que se aruina la gente. Luego llega el niño. Cuando tiene un año, otra vez, luego los reyes, y luego otro cumpleaños. Para qué decirte."

Y ahora los recuerdos que tengo de los reyes te los voy a decir.

Yo tendría unos 7 o 8 años, nací en 1903 (ver Nota 1), era mayor de todos mis hermanos y había muchos detrás .Resulta que mi madre nos vestía de unos trajecitos de bayeta de la que las mujeres tejían en los telares que era una cosa de abrigo, pero que era muy áspera y te ponían ese traje y un delantal encima como un especie de guardapolvo para que no se te enfriara mucho porque cuando en el invierno llovía y nevaba no se podía secar la ropa, y luego unas botas.

Eso si teníamos unas botas y nos mandaban a la escuela. Fui hasta los 12 años.

 Y llegaban los reyes, y mi madre decía por la noche:

-"Poned las botas delante de la chimenea que os traerán algo".

Y nosotros poníamos las botas. Nosotros tres, yo, mi hermano Rogelio y mi hermano Emilio. Los demás eran mas pequeños. A la mañana siguiente tenías una naranja. En Tíjola hacían unos caramelos artesanales de  azúcar fundido y ponían una avellana tostada en el medio con un papelito bonito y las mujeres cuando iban al mercado los sábados pues siempre traían algún caramelillo de estos. La cuestión es que había la naranja, el mayor tenia tres caramelillos de estos y una monedita de dos reales de plata .

El segundo le daban igual a Emilio.

Y a Rogelio le daban una, nada más, y a la otra ninguna.

O sea Los tres mayores tenían pues dos reales de plata. Pues yo no pensaba ni en los reyes ni en la naranja, ni en nada, pensaba a los dos reales y que me iba a comprar con ellos.

Me compraría esto, me compraría aquello, estaba deseando que pudiera tener la ocasión de gastarlos.

Bueno, pasaba un día, y al otro día mi madre entraba y cogía las tres monedicas de dos reales. Y nosotros decíamos:

-"¿Pero por que nos las quitas?"

-Porque, hijos míos, ya no se puede malgastar el dinero. Vosotros ya sois mayorcitos y tenéis que comprenderlo".

Nos quedábamos sin los reyes. Y fíjate tú ahora todo lo que pasa.

Claro, se reía mirando a Federico:

-"Pues yo no tenía muchas cosas, no tenía nada, por mi situación que ya te contaré cuando hayas terminado de contarme la tuya", le contestó Federico.

Al trabajo  

-"Bueno, dice Paco, y de 12 años p'alante pues a trabajar"

Serón 1969

Mi padre era recovero con mis tíos y cuando nos hicimos mayores (17 o 18 años) mi padre, mi tío Juan el padre de María tu esposa y mi tío Emilio ya estaban asociados, habían montado una cantina en el coto minero y entonces los jóvenes nos quedamos con la reata de mi padre y íbamos por esos cortijos cogiendo los huevos, el aceite y a veces hasta un ave. Los mayores tenían la clientela en Granada...

Llegábamos a una posada que estaba en las afueras donde había sitio para los animales y para los hombres.

Ahí nos parábamos, descansábamos y al día siguiente hacíamos el reparto o a veces la gente venía y nos deshacíamos de las cosas. Como ya era un negocio de familia, pues conocíamos mucha gente.

Y entre ellos los médicos, que se encontraban muy buenos médicos en Granada. Y había uno que casi siempre recibía a los de Serón.

El médico de Serón, cuando sabía que nos íbamos a hacer nuestro viaje, venia y decía:

-"¿Paco cuando es que vais a Granada?"

-"Pues mira el lunes o el martes".

-"Ay, pues tengo a una fulana, una mujer que tendría que ir a Granada pero sola no quiere ir y ya sabes lo que son las cosas, ella tiene una mula y si puede ir con vosotros y la lleváis al médico".

Yo conocía a todas las mujeres que hay en Serón que están estropeadas de la matriz. No hay comadrona. Había una mujer que le decían "la Partera" y el médico pocas veces se metía en estas cosas. María "la Partera" había sacado a casi todos los que estamos en vida. Pero había muchos que la pobre pues se estropeaban y resulta que yo estaba al corriente de todo.

Un día no fue para las mujeres, ese día dijo:

-"Mira, tengo un hombre que no puedo curar lo que tiene en el cuello. Cada vez lo dejo un poco arreglado y me vuelve peor. Así es que lo puedes llevar, el con su mula!.

-"Pues si, lo llevaré"

Serón 1880

Con que viene el hombre con su mula bien arreglada y el con su trajecito de pana. En el cuello un pañuelo blanco, se le veía el filo, y otro rojo por encima y nos vamos.

Bueno yo lo deje en la posada y le dije:

-"Cuando termine de mis asuntos que distribuye esto, te llevaré al médico".

Así paso, distribuye mis cosas y al otro día vamos los dos a casa del doctor este.

Yo entre con el, lo miro, le hizo quitar sus pañuelos, le desabrochó la chaqueta, lo miró otra vez, se fue a su cajón, saco una gasa grande, volvió al cuello y le dijo:

-"Póngase usted su pañuelo, y vaya se usted a fuera que tengo que hablar con este hombre".

El hombre se salió a fuera y entonces le dice a Paco:

-"Mira, le dices a Don Jesús (que era el nombre del médico de Serón) que este hombre lo que necesita es, una buena palangana de agua bien caliente, un estropajo y un cacho de jabón de Rocamora ¡que lo que tiene es MUCHA MIERDA!" (Ver Nota 2)

Eso me hace recordar que en esa época cuando un niño estaba enfermo, el médico tocaba el pulso y la frente del bebé y decía:

-" A este niño 'teta y gloria' '".

Y Federico se cogía las costillas de risa.

-"Y ahora explícame tú", añadió Paco

Paco el día de la boda de su hija

(Foto aportada por María Ángeles Cruz)

Pastor en los Pirineos de Aragón

Y Federico dijo:

-"Mi padre se suicidó la noche que nací en la misma casa en Bagues (provincia de Zaragoza) y me críe con mis abuelos en Míanos con 4 años cuando mi madre murió. Mis abuelos tenían 7 hijos y el más joven Marcelino cuando me acogieron a mi tenia 11 años. Mi abuelo tenía mucho amor por mi y mi abuela menos, con tanto trabajo en las espaldas. Fui a la escuela hasta 9 años.

También me vistieron con un trajecillo y abrigo porque en esos Pirineos hacia mucho frío, en los pies llevaba albarcas y me compraron una mochililla de piel de cabra donde ponían la merienda y allí con un pastor que llamaban "mayoral" a cuidar un ganado de 200 ovejas. Ayudándole con el perro, a veces hacíamos hasta 30 kilómetros para ir de un pasturaje a otro. Y así estuve trabajando hasta que tuve doce años y entonces por mi cuenta ya me busqué los patrones. (Ver Nota 3)

No te creas que la vida era solamente estar en el campo, pasabas hambre.

Por la mañana te levantaban y te daban una sopa caliente donde había un cacho de tocino y ponían pan y en la mochila te metían un cacho de pan y andando hasta la noche y fíjate tú todo el día por esos montes con un cacho de pan nada más. (Ver Nota 4)

No era yo solo, había varios muchachos así y nos arreglábamos para pillarle a la patrona lo que podíamos, un cacho de chorizo u otra cosa porque pasábamos hambre.

Para los reyes nada, los aniversarios nada de nada y de lo que ganábamos cuando ibas a cobrar no quedaba nada teniendo en cuenta las avances (ganaba de rabadán 30 duros al año y mantenido).

Cuando me cambié a los doce años y pase a ser mayoral, como me gustaba vestirme mejor le pedí al amo que me diera un adelanto. Me compré una mochila más bonita con un espejito y cuando fui a cobrar tampoco no tuve nada.

De anécdotas de este periodo con la soledad humana que vivía solo te puedo contar sobre animales, ovejas y corderos.

Con mis 9 y 10 años yo era el rabadán más joven. Cuando en el invierno había que llevar los corderos a los campos para despuntar los trigos pertenecientes al dueño yo tenía un método que daba sus resultados. Había 3 o 4 corderos que les daba un nombre y les daba pan que yo me privaba, pues cuando había que pasar un camino estrecho, los llamaba y me seguían, nunca tuve problemas.

Cuando pase mayoral de otro rebaño a 12 años como te lo conté  una de las corderas que yo llamaba María y era de las pequeñas que siempre me seguían, a los dos años estando yo en Artieda nos juntábamos en la frontera de los pueblos los pastores y dio la casualidad de que el pastor que estaba en la casa donde yo estaba antes de rabadán se encontraba ahí. Yo eché una mirada a su rebaño y conocí a dicha oveja que ya tenia 2 años y les dije:

-"¿Cuanto apostáis que aquella oveja la hago venir a comer pan?"

Empecé a llamarla y me costó, pero al cuarto de hora estaba comiendo pan en mis manos.

Eso es la prueba que los animales tienen memoria y agradecen aquellos que bien les han tratado.

Debo de señalar entre paréntesis que para ser un buen pastor hay que conocer a las madres y los hijos sin equivocarse y en ese sentido en 2 años de rabadán en la primera plaza que fui empleado conocía con mis 10 años las 200 madres y sus hijos, pues cuando los dueños venden los corderos, van por los pueblos y compran una cantidad y el pastor debe buscar las madres que correspondan para poder tetar el tiempo que estén en vida y en ello nunca me equivoqué.

Pastor en Bagues (Aragón)

En mis años de pastor, dos casos debo señalar. Una oveja tenia la costumbre de comer siempre en los trigos prohibidos y la pera que teníamos un día la pilló y le dio una buena lección. Decidimos ponerle una esquila para darnos cuenta.

Después para engañar a la pera se quedaba acostada hasta que el rebaño estaba lejos y entonces se levantaba y continuaba con la misma idea, comer el trigo.                          

Ella siempre llegaba satisfecha pues el estómago siempre estaba lleno.

Dicha pera era tan buena que por la mañana le decíamos "marcha" y por la tarde nos traía el ganado como si nada hubiera pasado.

Otro es que a los guías para llevar el ganado se les ponían un cencerro. Decidimos un día ponérselo a uno mas chico y como era muy pequeño con las piernas de delante daba para hacer mas ruido hasta el punto que tuvimos que quitárselo ya porque se lastimaba todos sus pies.

Es para demostrar que los animales tienen sus picardías y su orgullo como las personas.

De los corderitos que al amanecer los dábamos a sus madres había algunos que antes de ir a su madre robaban la leche de las otras y después cuando todo había pasado tetaban en la suya y de esa forma era doblemente satisfecho.

A 15 años, en 1930 o 31, me marché a Barcelona y me busqué trabajo en una panadería. Ahí aprendí el oficio de palero y empecé a frecuentar los sindicatos CNT y mi vida tomó este rumbo.

Federico en 1935

Obrero panadero

La situación de España era muy trágica, había mucho paro, hambre, miseria, analfabetismo. La gente del campo se iba a las ciudades, donde había un poco de trabajo. Los sindicatos eran muy potentes y la pobre gente se espabiló y aprendimos a defendernos con toda la energía de la juventud. Y fui uno de ellos en la CNT porque era serio y me gustaban las cosas bien hechas.

La cosa terminó tan mal que la guerra estalló y en Barcelona nos tiramos a la calle, cogimos las armas de los cuarteles.

Me marché al frente voluntario con la columna confederal de Durruti para hacer mi deber. Como era decidido y sentía lo que pasaba me pusieron al frente de 25 hombres e hicimos varias acciones, heridas en un muslo, me eligieron centurión (100 hombres), capitán con 21 años, y en 1937 con 21 años y medio, me nombraron comandante de infantería y luego tuve muy graves heridas en los frentes de Aragón y como sabes vivimos en el exilio después de los campos de concentración.

En septiembre de 1937 me encontré muy mal herido en un hospital en Barcelona, solo, pensando en mi vida de huérfano y que me iba a morir y se presento María, la mejor cosa que me ha pasado en mi vida.

Entonces Paco le echo la mano a la espalda y le dijo:

-"Pues mira chico, ahora a vivir y a no pensar en esas cosas, que para nosotros el triunfo de Franco tampoco no fue una gloria, y vosotros con lo que habéis pasado por esas tierras seguramente tampoco".

                    María Martínez Sorroche 

(Junio 2008, colaboración segunda parte María, Fredy y el difunto Federico, fotos de Fredy o aportadas por Fredy y Mac)

María en 2007, cuando le vino la idea de la historia

Notas de Fredy Martínez:

Nota 1

Francisco Martínez García: recovero, comerciante, industrial de jamones: 1903 -2001

Federico Martínez Pérez: pastor, obrero panadero, militar, obrero zapatero: 1915-1992.

 

Nota 2

Esta anécdota es conocida de Antonio Jiménez Herrerías. El 6 de Agosto 2008 en la plaza nueva de Serón me dijo que el médico de Granada se llamaba Fernando de los Ríos.

Nuestro amigo forero "Cicerón" también hablo con Antonio Jiménez, su suegro, y tiene otra versión:

"He hablado con él, y cree que la historia a la que te refieres es a una persona con la cara y cuerpo llena de granos, a la que el Dr. Fernando de los Ríos Urruti de Granada recetó Jabón "Lagarto"."

Nota 3

Aquí pongo un fragmento de un texto escrito por Federico Martínez y encontrado después de su muerte:

"Como quedó dicho a los 9 y 10 años estuve de rabadán en la casa más fuerte del pueblo que tenia 200 ovejas madres. Con las de las otras casas se sumaba en la primavera un rebaño de 5000 cabezas de ganado.

Yo era el rabadán el más joven. Con 11 y 12 años me pusieron en Artieda ya como mayoral de un rebaño más pequeño de 150 madres."

Nota 4

Mi padre siempre nos contaba la poca alimentación que el patrón daba en todas las casas donde fue empleado principalmente como pastor, pero también criado o empleado a la caballería: una sopa por la mañana, un trozo de pan en el día y otra sopa por la noche.

El amo tenía la cuenta de las ovejas preñadas y después hacia la verificación del número de los corderos recién nacidos.

Esos hechos explican que cuando una oveja daba luz a dos corderos en vez de uno, los pastores mataban y se comían el segundo antes que el dueño venga a hacer las cuentas.

Federico me enseño varias maneras de comer el pan a la manera de los pastores de su tierra:

-Pan con una cebolla y sal

-Pan con ajo y aceite y sal

-pan con tomate con aceite y sal

-pan mojado con leche y frito con azúcar.

Últimamente he podido encontrar una foto de Paco Martínez García joven o de esa época (que me envió MAC).Solo le hice cuando tenia 95 años. Si alguien me pudiera mandar algunas es con agrado que la pondría en la historia.

Fredy

   Dibujo de www.seron.tv :Serón a finales del siglo XIX


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