Canto a Serón

Pueblo donde yo nací en el Rascador de Las Menas y pasé mis primeros años en la placeta del Pilar del Barrio Hondo, pueblo de todos mis antepasados, pueblo que jamás olvidé y que, aún en los momentos mas tristes de mi vida, fue para mí un rinconcito de paz para olvidar en muchas ocasiones las terribles circunstancias de nuestro éxodo, las penas y miserias de esas malditas guerras.

Cuando salí de Serón yo tenia 9 años y aún recuerdo el pueblo a pesar de mis 93 años. Está perenne en mi memoria tal y como era entonces, las cuestas, el castillo, las sierras y los campos. Quizás os reiréis cuando os diga que en la primavera me acuerdo de los cilindros y su perfume y también el de la albahaca y de muchísimas cosas que empecé a poner por escrito pero que hay tantas y tantas que no podré terminar debido a las dificultades de mi edad avanzada.

Siento no poder deciros yo todo personalmente, pero con mi espíritu y mi corazón estoy con vosotros queridos seroneses.

A pesar de todo, tal y como era el pueblo en aquella época, con sus miserias, los niños, éramos felices y aceptábamos la vida tal como era.

Cuando no encuentro el sueño y como estoy sola, en mi mente, suelo visitar las calles y callejones como estaban en aquellos tiempos tan lejanos.

Empiezo mi recorrido por la casa de la tía Julia en mi chorrillo y recordándome de todas las personas que vivían en las casas sigo dando la vuelta al Bario Hondo, subo la cuesta de la barandilla donde estaba mi escuela para llegar a la calle real.

Después mis pasos me llevan del Cantillo a la Iglesia.


Cerca, me paro en la casa donde tenía la tentoreria el Tio Raspa y me acuerdo de sus “milagros”. Luego, cojo la cuesta de la Umbría hasta la plaza de arriba y bajo la cuesta Bailo repasándome en mi memoria el apellido y los apodos de todos los habitantes.

Pero ahora, es decir  cuando por ultima vez vine hace 8 años, me emociono y me alegro ver todas las mejorías que habéis echo y que de todo corazón deseo que estas sigan. En mi mente me vienen dos ejemplos que seguramente no se visitan todos los días pero que son el  símbolo del recorrido de una larga vida de la niñez a la muerte: fue una buena sorpresa para mi la transformación del chorrillo de mi infancia, la subida del cementerio y este mismo tan limpio y  arreglado. La primera visita que yo hago es a mis queridos difuntos. Felicito al equipo que dirige estos trabajos y Bravo al equipo del Ayuntamiento.

Para terminar os diré que no hay otro sitio en el mundo con un cielo tan puro y si queréis gozar de esto, id a a las antiguas eras del olivar y una noche del mes de septiembre, dirigir vuestras miradas al cielo y veréis este, tan azul oscuro centelleante de estrellas. A mi me emocionó pues no pueden verse ya esas maravillas, esas bellezas tan naturales hoy en las ciudades.

Os deseo pues queridos amigos, buenas y felices fiestas y fuerte y rotundo Viva a Serón y a los seroneses.

Os abrazo.

María Martínez Sorroche
(Julio de 2007)



María, agosto de 2008

Vive en la segunda planta de la casa blanca que se ve a la izquierda.



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