Breves retratos: La tía Polilla, el tío Domene (1920-1924)

Contaré algo de la Tía Polilla, una pobre mujer que la pobreza la llevó a la bebida.

Una mañana desde el balcón de nuestra casa de la Placeta del Pilar vi pasar un tropel de chiquillos gritando y arrastrando unas latas atadas con cuerdas detrás de una pobre mujer que corría huyendo y, en su prisa, iba desgreñada y harapienta.

A pesar de mis pocos anos me impresionó mucho el sentir ese alboroto cantando detrás:

-"tía Polilla Tati ,tia Polilla Tatati ".

Yo casi llorando le pregunté a mi mamá que me contó lo siguiente:

-"Esa mujer fue joven y hermosa, se casó con un buen hombre trabajador y claro tuvieron muchos hijos. A pesar de llevar una vida humilde eran dichosos criando a su familia aunque con los tropiezos que trae consigo la pobreza.

Pero una enfermedad ocasionó la muerte del marido y ella se quedó sola y sin recursos para criar a sus hijos.

Ya hubiese encontrado para sirvienta, pues en SERÓN siempre había casas de ricachones, pero ella no podía dejar a sus hijos solos todo el día sobre todo a los tres más pequeños.

Empezó a lavar ropa de dos o tres casas, así fue saliendo adelante, pero en los inviernos tan fríos que hacia en aquellos tiempos, el ir todos los días a la acequia o al molinillo, la dejaban transida, sin fuerzas ni humor para nada. Empezó a tomar una copita de anís por las mañanas y, poco a poco, subieron las copas y ya ves hija mía a donde cayo la infeliz."

A mí me marcaron esas escenas tan remotas y siempre que he tropezado con un "beodo" me acuerdo de la Tía Polilla.

En la calle real frente a la casa de de "Los Anallas" y al lado de la barandilla que protegía la bajada hacia el "Barrio Hondo" vivía un hombre que era el Tío Domene. Yo lo llegué a conocer y me llamaba la atención la manera en que iba vestido, con un pantalón algo bombacho que le llegaba a las rodillas, unas medias blancas, alpargatas con cintas negras que le enrollaban las piernas y un chaleco negro como el pantalón encima de una camisa blanca. En la cabeza tenía un pañuelo "a lo bandolero".

Mi abuelita me decía que era el ultimo hombre vestido aún a la antigua y que llevaba zaragüelles que ese era el nombre del pantalón.

Os diré que en aquella época debía de andar por los cien años, quizás nació por el ano 1820.

También en SERÓN la costumbre era llamar tío o tía a las personas mayores, era por respeto. Ahora no se si esto sigue así o no.

Cuando yo volví la primera vez al pueblo, después de la guerra, en 1952 aún quedaba la "Tía Pepa la Boticaria" y la "Tía Luisa Requena" vestidas a la antigua.

María Martínez Sorroche


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