Paseando con Serafín Cano Mula (1952)

En mi primera vuelta de Francia a Serón, con mis hijos Héctor y Fredy, después de las emociones de las visitas de la familia y de los vecinos del barrio Hondo, Remedios de Apolonia me dijo:

-"Justamente está en casa mi hermano Serafín que venía de fuera a pasar las vacaciones".

Y él se agregó a nosotros o nosotros a él.

Fue una sorpresa porque me encontré con un chico instruido, ingenioso y alegre con el que pasamos unas vacaciones inolvidables y formidables (ver mi historia "la cerda".)

Era un muchacho abierto, que hablaba de todo y se daba cuenta de lo que pasaba en España en aquella época.

Además le gustaba hacer bromas y, a pesar de eso o por eso, la gente del barrio lo quería y buscaba su compañía.

Mi Héctor, de casi 12 años, tenía un aparato de fotos y él le dijo que se lo colgara en el cuello para que la gente viese que era un turista. Creo yo que es de este aparato que vienen las fotos de Cela y Águilas que tenemos nosotros y la familia de diego Pérez Cano.


Cela 1952: Serafín Pérez Cano, Fredy Martínez (derecha),
Enrique Pérez Cano y Héctor Martínez (izquierda).
Manejando el burro Serafín Cano Mula

En el portal de la casa de Remedios y de Diego Pérez que era la del abuelo Serafín Cano (en frente de la nuestra que estaba en la placeta del Pilar) a la izquierda había dos habitaciones grandes que sirvieron de clases a Don Elías el sacristán maestro.




El caño de la placeta del Pilar en 2007

Justo en el suelo, en un rincón de la pared había una loseta que se había descolocado. Descubrieron que ahí había salido un charquito de agua fresca y limpia. Pensaban que venía de una infiltración de la casa de los Ramírez que estaba encima en la plaza del medio (ver general Ramírez en mi historia "La huelga de la cebada") .

Serafín le dio la idea de servirse de esta agua para refrescar las botellas en el hoyo. Y como era un pícaro me dijo:

-"Maria, vamos a hacer una broma a la tía Pepa La Boticaria."

Esta vivía al lado y vestía un corpiño ajustado, una falda hasta los pies, un gran delantal de color claro con motivos representando pequeñas aves blancas impresas y bolsillos grandes.

-"Voy a meter una botella de agua en el chorrito y, cuando pase, la llamo y le diré: venga, venga que le vamos a invitar para que guste el vino blanco que María trajo de Francia."

Daos cuenta del chasco que se dio la tía Pepa empezando a beber y dándose cuenta que era agua fresca. Entonces trato a Serafín de las miles perrerías.

Todo se terminaba en risa.

Cuando se fue la Tía Pepa, Serafín me contó que ella tenia un huerto pequeño y todas las mañanas la veía pasar temprano, temprano y venia de su huerto con la cesta bien llena. Y entonces serafín le decía:

-"¡Que buen cesto lleva usted hoy!"

-"Pues si hijo, si"

La gente sabia que se servía en los huertos mas cercanos de su camino...


El paseo

Los dos últimos días se pasaron en despedidas, a mis primos por un lado y de otro a los vecinos y por último ir al cuartel de la guardia civil a buscar mi visado de salida.

Me recibió el sargento y sacó de su cajón del escritorio un papel que me leyó, donde decía:

-"Maria Martínez Sorroche pasó a España por la frontera de Puigcharda y va acompañada de sus hijos Héctor 11 años y Federico de 4, tiene autorización de estar en territorio Español ,30 días."

El sargento me dijo:

-"¿Sabe usted señora que tiene usted el tiempo justo?"

-"Si señor, le respondí .Todo lo tengo calculado."

El cuartel de la guardia civil está situado en el barrio de Bacares, al final del pueblo y al pie de la sierra.

Nos acompañó Serafín con el que mis hijos tomaron amistad y cariño.

Cuando salimos del cuartel me dijo:

-"¡Son unos hijos de puta!. Te das cuenta de cómo el régimen controla todo, pobre de el refugiado que se le ocurra venir por el momento. La represión sigue todavía con virulencia".

-"Bueno, añadió, ahora no pienses en nada malo, ni feo y mira a tu alrededor este paisaje fantástico. Estés donde estés no puedes olvidar."

Y era cierto que de esta altura se veían las sierras a pérdida de vista, las nuestras de los Filabres, pero también otras, más lejanas y blanqueando. Mamá me decía:

-"Son tan blancas por que son de greda".

Luego un espacio de verdor bajaba a la izquierda, Serafín me dijo:

-"Yo te serviré de guía, esto de la izquierda es la alconaiza, donde se cultiva la tierra en terrazas como hacían los Moros y donde hay una variedad muy grande de árboles frutales. Se tiene que atravesar el rio o ramblilla, una vez arriba los paisajes son de sierras y mas sierras. Es algo conmovedor de ver esas montanas desnudas de verdor y de árboles."

A la derecha dejamos el pueblo en medio y bajamos por el Olivar.

De eso si que me acordaba pues teníamos un huerto ahí y un primo de mi padre, el tío Enrique "Patitas" un molino donde muchas veces nuestra abuela "La Mamachón" nos llevaba a merendar.

Bajando siempre entre huertas en esa época de fin de septiembre con los granados a punto ya de madurar, era algo único.

Serafín me contó:

-"Tú ves el sistema de riego funciona aun. Es el que los Moros instalaron. Los brazales y la balsa que hemos dejado arriba, hoy la llaman "la balsa de los Bernardos".

Y bajando más todavía, pasamos delante del cortijo de la Comadre, que fue una amiga de la abuela, y esta nos llevaba mucho a visitarla y también nos hacía merendar debajo del parral.

El cortijo de la Comadre estaba en ruinas y el molino del tío Enrique abandonado.

Atravesando la ramblilla de San Marcos llegamos a nuestro barrio, el barrio Hondo.

El Olivar se veía desde nuestra azotea o terraza como así la huerta y parecía extraño esos espacios de tanto verdor, rodeados por la aridez de la sierra.

Parece ser que en tiempos remotos de los Moros el rio Almanzora era navegable y los campos alrededor resplandecían con las cosechas de azafrán.

Después del soponcio que me llevé en el cuartel, la presencia de Serafín, su compañía alegraron mis últimos momentos en el pueblo. Desgraciadamente creo que fue la última vez que pude compartir agradables ratos con el.

Todo, se dice, tiene un fin.


Ermita de San Marcos

María Martínez Sorroche
(Francia, julio de 2007)

Fotos de fredy Martínez

Nota: en el álbum de fotos de Serafín Cano Mula, Diego Pérez Cano presenta a su tío.






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