Los inocentes: El Pérez y el Chiribel

EL PÉREZ

El Pérez más bien era un hombre muy atrasado. Vivía en lo alto de la carretera, casi en frente de los Canos, y tenía una casucha con sus animales, pero claro no debía tener muchas luces. Decían que por el anochecer recogía a las gallinas al toque de queda, con su trompeta.

Él bajaba o subía al pueblo casi todos los días y se dirigía a la tienda de nuestro tío Rogelio que estaba donde ahora tiene la tienda nuestra prima Encarnav y ahí mismo vivian, aunque la casa esté bien cambiada y modernizada.

Aquí tengo que hacer un aparte y decir algo sobre nuestra familia. Nuestro abuelo paterno se quedó viudo con tres hijos, Rogelio, Juan mi padre y Emilio. Se casó en segundas bodas con la mujer que yo conocí como nuestra "madre Obdulia" y a la que todos queríamos mucho. Los tres muchachos eran ya mayores cuando murió la madre, la madrastra fue muy buena con ellos y estuvieron muy contentos cuando les nació una hermanita a la que pusieron de nombre Encarnación, pero todos la llamaban "la Niña Obdulia" y la adoraban .

Esta foto de la niña Obdulia está tomada posiblemente entre 1908 y 1910.

Esta creció y se hizo una jovencita preciosa y simpática de la que todos estaban pendientes.

Muchas tardes ella iba a la tienda de su hermano Rogelio y allí acudían los amigos de los primos, sobre todo El Pérez que les servía de distracción ya que les contaba su vida con toda inocencia. Pero empezaron a reírse de el, a gastarle bromás, le propusieron de buscarle novia, a lo que les contesto que había una que le gustaba mucho. Quisieron saber quien era, y el les dijo:

-"Pues la niña Obdulia."

Bueno, pobre Pérez, se formo un chungueo indescriptible, pero él seguía viniendo a la tienda y relatando todo lo que hacia con su pequeña hacienda y sus animales.

La última vez contó que estaba enseñando a su burro a no comer, esto no se lo creyeron, pero pasó un tiempo y a alguien se le ocurrió preguntarle por su burro. Él contestó que, el muy tonto, cuando estaba acostumbrado a no comer, se murió…

De ahí el dicho:

-·A ver si te pasa como el burro del Pérez".

El caso es que la niña cuando llegaba El Pérez se escondía, pues la broma se pasó de pesada, y el preguntaba siempre por ella.

Yo conocí al Pérez por el año 1920, no así a mi tía que murió de una tisis galopante, dejando a toda la familia en un inmenso dolor y sobre todo a su madre la madre Obdulia que para nosotros, ya de mi generacion, era otra abuelita.

Ella vivía sola. Yo me acuerdo que mi madre nos decía:

-"Una de vosotras tenéis que ir a dormir con la madre Obdulia que anda resfriada, y que no esté tan sola".

Y en los grandes fríos mi mamá conseguía el traerla a casa a pasar esa temporada. Ella tenía familia que vivían en la plaza de arriba y de vez en cuando se visitaban.


EL CHIRIBEL

El Chiribel era más tonto, mejor dicho hoy día, más retrasado mental. En aquellos pueblos y en aquella época no había mucha compasión por no tener educación, le pasaba como lo de la tía Polilla, en cuanto salía de su casa, los críos iban detrás de el, haciendole "perrerías".

Pero, yo muy pequeña, fui testigo de una de las suyas. Estábamos en casa de una tía de mi papá, invitados a comer morcillas calientes pues era la época de matanza cuando apareció El Chiribel. Le dieron un buen cacho de pan con morcilla, se sentó en el portal a comer tranquilo y al cabo de un rato les pidió que le dieran un poco más de morcilla, pues le quedaba pan, y luego más morcilla para el pan, y así varias veces. Todo lo tomaron a risa.

-"Bueno hombre, le dijeron, a este paso tu solo te acabarás con la caldera"

Eran las dos primás, hijas de la tía de mi padre muy espabiladas. Una se llamaba Remedios y la más joven Matilde. Venían de Argentina para acompañar a su padre que estaba enfermo y quería morirse en su pueblo que era El Higueral.

El pobre hombre se murió y las mujeres se quedaron en Serón hasta que volvieron otra vez en Argentina pues ahí estaban los hermanos. Primero se fue Remedios. Matilde se casó con un chico de El Higueral pero quedándose pronto viuda también se marchó. Esta familia eran Canos, les decían "Los Canores" y era por parte de mi abuela paterna.

Para que decir que estos días, recordando todo esto, me parece que revivo a mi infancia…

Maria Martínez Sorroche (2004 Francia)


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