Un episodio de la guerra en Serón. Luís Cano y Juan Martínez.

El 19 de julio 1936 nuestro hermano Juan Martínez Sorroche se encontraba en Serón, casado y padre de la pequeña Carmela mi sobrina.

Trabajaba con uno de mis tíos Rogelio Martínez "Patitas", ayudándole al almacén de jamones y también en sus tierras o como chofer. Su esposa Dolores Martínez tenia buenas manos por la costura y la tía Herminia la empleaba como costurera.

Así cuando esos acontecimientos se pasaron seguramente a finales de 1936 todavía residía en el pueblo.

Claro que yo no fui directamente testigo de estos hechos. Después de mi regreso del frente de Aragón trabajaba a medio tiempo en una panadería colectivizada en la capital condal y ocupaba mi cargo al Comité Económico de la Industria del pan la otra parte del día. Esta versión me la contaron mi hermano y mi cuñado Luís Cano cuando volvieron a Barcelona...

Juan y  Maria Martínez Sorroche en Barcelona a finales de 1937.
Juan esta leyendo "Solidaridad Obrera" periódico de la CNT catalana. (Nota 1)


Quizás quede algún testigo en vida en Serón y seria muy interesante de comprobar si esto pasÓ así o dar otro punto de vista.

Al regresar de un corto viaje supo que en el Ayuntamiento habían sido detenidos todos los caciques del pueblo así como muchos ciudadanos "ricachones" y entre ellos nuestros primos hermanos Paco y Emilio Martínez García.

Era un grupo bien armado de Almería que había venido y que se proponía llevárselos.

No me acuerdo muy bien cuantos estaban detenidos pero se que eran muchos y la gente del pueblo estaba preocupada del peligro que corrían.

Esto a Juan no le gustó nada y vino para intentar liberarlos, y en particular a nuestros primo. Se puso a parlamentar con los almerienses que los habían encerrado y querían posiblemente ejecutarlos.

Les dijo:

-"Requisad trigo, jamones, dinero tierra pero dejadles con vida, que esta gente no ha matado a nadie. De aquí no los sacareis mientras yo viva". Y se sentó en la puerta del ayuntamiento.

No se puede saber lo que hubiese pasado.

Afortunadamente una coincidencia quiso que a este momento tan critico mi cuñado Luís Cano, marido de mi hermana Encarna, llegó en coche con una patrulla armada de compañeros de la CNT de Hospitalet de Llobregat, ciudad de donde estaba consejero municipal de defensa ...

Esto fue pura casualidad pues los padres de Luís, Juan Manuel Cano y Carmen Pérez y su hermana menor Aurelia, se habían ido de viaje a Serón a pasar unos días con sus familias y a Luís le dio la idea de dar una vuelta para ver como iban las cosas por Andalucía ya que sólo se sabia lo que Queipo de Llano decía por la radio (nota 2). Luís hacía mas de 15 años que dejo el pueblo cuando sus padres se marcharon por que no querían que él, que era el mayor, fuese a trabajar a la mina pues en aquella época no había otra solución .

Luís tenía una estatura no solo física, si no también moral que imponía el respeto y sabia hablar, discutir y convencer.

Luís Cano Pérez (Nota 3)


Luís y la patrulla de los compañeros de Hospitalet llegaron al Ayuntamiento. El plantó una ametralladora en el balcón de la casa de Enrique Pérez Cano e hicieron frente al grupo de Almería:

-"de Serón no os lleváis a nadie, vosotros no estáis al corriente del proceder de esta gente."

Entonces los forasteros de Almería se marcharon y se puede decir que la actuación de Luís, de los compañeros que iban con el y de mi hermano Juan salvó la situación tan peligrosa para muchas familias de Serón, evitando un día de luto en nuestro pueblo.

La gente de Serón le tenía en un buen recuerdo y cuando yo fui en el 1952 me acuerdo de lo bien que todos me hablaron de él, sobre todas las mujeres. Muchas personas incluso que yo no conocía se paraban para decirme:

-"!Que suerte tuvimos que ese hombre llegara para salvar a todos estos hombres del pueblo!"

Así que fue un día muy señalado para Serón y ojala este hecho no se olvide. (Nota 4)

Cuando me lo contaron tampoco me interesé en aquel momento por todos los detalles porque teníamos muchos problemas que resolver en Barcelona. También hay que recordar que esto pasó hace mas de 70 años.

Pero mi hermano Paco también me refrescó la memoria en 1952, cuando el régimen franquista me dio el pase para ir a verlo y también a mi madre.

Hacia casi 20 años que no había vuelto a Serón y además la guerra había pasado.

Ahora mismo, después de tanto tiempo transcurrido, tengo presente la congoja y emoción que sentí cuando paró el tren y leí "Serón provincia de Almería". Al bajar me vi rodeada por los que habían venido a buscarme. Cuando tuve a mi madre entre mis brazos el llanto nos invadió. Fueron momentos muy fuertes y tiernos al mismo tiempo.

Yo dejé a mi madre Ángeles Sorroche Pozo a finales de enero 1939 y me la encontré anciana, escuálida, solo sentía sus huesos entre mis brazos.

Me fueron a buscar a la estación, yo y mis dos hijos Héctor y Fredy, con una burra para el equipaje. Hicieron lo posible para no entrar por el pueblo como si tuviesen temor o vergüenza y nos pasaron por un camino al exterior, el Chorrillo, y me acordé que era el terreno de juego de mi lejana infancia.

Fue muy conmovedor el encuentro con mi hermano Paco, inválido de la poliomielitis, en la casa de la placeta del Pilar. Lo encontré en mal estado de salud, pero fue para el una inmensa alegría el verme y de conocer a mis hijos.

Toda la tarde se pasó en recibir la los vecinos, algunos que pensaban más o menos como nosotros entre ellos la tía Pepa la Boticaria, la tía Luisa Requena, la tía Emilia Redondo y su hija Remedios casada con Luís.

Más tarde supe que mi madre y mi hermano llegaron de Barcelona al pueblo en tren ayudados por la ONCE pues seguramente que en la capital catalana mi hermano para subsistir vendía billetes de lotería en su carro de inválido.

Mi madre que siempre fue muy orgullosa y después de tener que regresar al pueblo en las condiciones en que lo hizo, con un hijo muerto y tres en el exilio, se mantuvo apartada de la familia de mi padre. En cuanto a la suya propia, es decir su hermana, el marido era un fanático de Franco, en su comedor reinaba el retrato del caudillo (y eso que tenía un hijo republicano, Enrique, que estuvo prisionero 18 meses en el infierno de la plaza de toros de Córdoba y cuando lo liberaron estaba el pobre hecho una piltrafa). Así que mi tía Dolores venía a ver a su hermana, mi madre, a escondidas de su marido. Todo esto hacía que estuviesen aislados.

Sólo los vecinos más próximos (y también en las ideas), como Diego Pérez y su esposa Remedios, se reunían los primeros tiempos en casa para escuchar la radio que mi hermano tenía en casa. (No abundaban las radios, sobre todo en Serón).

Y Paco siguió contándome:

- "No puedes imaginarte, María, lo crueles que han sido aquí. A mamá la llevaron a casa del cacique, entonces mandamás, y que siempre fue Don Antonio Cano un ricachón que varias veces había sido alcalde.

La interrogaron sobre todos vosotros, sin acordarse lo bien que Luís Cano, nuestro cuñado y Juan nuestro hermano hicieron durante el periodo mas duro de la revolución salvando muchos hombres porque ellos dos eran nobles.

Entre los que tenían ya para ejecutar estaban muchos de los que ahora no se acordaban. Sufrió pues un interrogatorio en toda regla, ¿donde estabais?, que sabían que erais rojos peligrosísimos etc. Luego quisieron que mamá cantara el "cara al sol" y que hiciera el saludo fascista.

Era conocerla mal.Con todo su valor les dijo:

- "Yo ni he levantado el puño, antes, ni ahora levantaré el brazo y saben ustedes que todos nos conocemos, así que ya saben donde vivo." Cogió la puerta y los dejó plantados.

A partir de entonces nadie nos ha molestado pero la verdad es que nos miraron muchos años como "apestados". En fin, en lo que a nosotros se refiere las cosas se van suavizando, mucha gente empieza a saludarnos de nuevo 14 años después."

Ángeles Sorroche Pozo con su nieta Carmela Martínez Martínez,
hija de mi hermano Juan y Paco (Francisco) Martínez, mi hermano mayor.
(Foto de aproximadamente 1946 -1948)


Hablando de mi madre, que "en paz descanse" como se suele decir en Serón, añadiré, para que el lector tenga todos los elementos de reflexión sobre esos asuntos, que era muy católica. Iba a la misa del alba todos los domingos (a las seis de la mañana, si no me equivoco). Durante toda su vida se juntaba todas las tardes con su amiga la tía Emilia Redondo para rezar un rosario.

Por las noches Paco seguía contándome cosas. A propósito de Juanico de Anselmo me acorde de la Huelga de la Cebada en junio 1923 episodio que cuento en otra historia.

- "Era un hombre bueno, socialista, de ideas sanas, sobre todo un buen consejero para esta pobre gente tan ignorante y tan explotada.

Cuando vino la guerra, creyó que la vida iba a mejorar pero no era un hombre de acción y se limitó a aconsejar y bien, y también hizo cuanto pudo para evitar desbordamientos.

Cuando llegó la derrota de la república, los notables le dijeron:

- "No te muevas que a ti no te pasará nada."

Pero desgraciadamente llegaron grupos fascistas de fuera y se lo llevaron. Tuvo una muerte horrible.

Lo mataron a palos, golpeándole sin piedad, le sacaron los ojos vivos, lo martirizaron hasta su exterminación.

El pueblo no cumplió sus promesas y no impidió que se lo llevaran. Dejó una esposa y un hijo, Juan, que tambien se llama así. Está estudiando no se donde, en Madrid o Granada, y ¿sabes quien costea los estudios? gente del pueblo.

En fin para que seguir contando calamidades, hubo muchos desmanes y todavía quedan gente escondida y gente que aun los ayuda después de 14 años."

Maria Martínez Sorroche

(Extracto de sus memorias "La vida de una vida" y arreglos de Fredy Martínez)


NOTAS de frédy Martínez

1) Juan volvió a Barcelona en 1937 y ocupó el oficio de chofer en el Comité Regional de la CNT. En mitad de marzo de 1938 un compañero le dejó su turno para llevar militares a Valencia porque Juan quería ir hasta Serón para visitar su esposa y su hija. Resulta que este viaje coincidió con la ofensiva del ejercito franquista que llegó a cortar la zona republicana en dos, precisamente cerca de Vinaroz donde un avión de caza acribilló al coche dejando a Juan gravemente herido. Se murió pocos horas después y fue enterrado en esta ciudad.

Certificado de trabajo de Juan Martínez Sorroche del 20 de Enero 1938

Se puede leer que tenia 33 años en esta fecha, pero en realidad Juan nació el 2 de enero de 1907, hijo de Juan Martínez Cano "Patitas" (5 de marzo de 1882) y de Ángeles Sorroche Pozo (7 de octubre de 1881).

2) Es posible que pasaran estos días en casa de la familia de los "Calores" del hermano de José Manuel Cano Fernández, que se llamaba Juan "El Tieso". El matrimonio tenía una hija "la niña Tiesa". Esa niña se casó con un pariente nuestro, hijo de la tía María "Levita".

3) Nació en la calle del Pocito Viejo, en Serón, el 20 de julio de 1904. Hijo de José Manuel Cano Fernández (1875) que venía de hacer, como sargento, 7 años de servicio militar y de guerra en Cuba y de Carmen Pérez Martínez (1886). El tío José "Calores" que había visto muchos países era un personaje con una memoria fantástica que tenía una manera fascinante de contar lo que había vivido y todo lo que sabía. En Serón vivía de sus trabajos de jornalero y de las cartas pues jugaba mucho en el "Casino" del Cantillo.

Luís se murió el 3 de mayo de 1972 y está enterrado en la ciudad de Guayaquil, en Ecuador.

Tumba de Luís Cano


4) Carta de Luís Cano (Ecuador) a Federico Martínez (Pau, Francia) del 4 de junio de 1970:

..."en Hospitalet y en Serón en aquella época actué todo lo humanamente que pude y siempre con el control de la organización"

(Foto de Ecuador)



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