Hermanico Pepe y el Tío Capote (1920)

En fin, empezare hoy con los dos mendigos de Serón, claro que eran mas los que acudían al pueblo, pero los que eran populares y los preferidos eran el hermanico Pepe y el tío Capote que solían venir periódicamente una vez pasados los grandes fríos.

Hermanico Pepe:

De esos dos son los que me acuerdo mas, el hermanico Pepe con su manera de hablar y contar todas las noticias que había cosechado en sus andanzas por esos pueblos de las serranías. Le teníamos un poco de miedo pues los padres solían decirnos, cuando éramos desobedientes o mal educados que cuando venga el hermanico Pepe nos llevaría con él. Pero, en cuanto lo veíamos llegar, todos los chiquillos lo rodeábamos pues siempre tenía algo que contar y, de él, emanaba alegría. Sus cuentos nos encantaban.

Vestía una indumentaria especial, unos pantalones recogidos en los tobillos con cuerda y calzado que se llamaban albarcas, y una especie de chaquetón que lo envolvía hasta las rodillas, un pañuelo en la cabeza a lo bandolero, encima un sombrero de fieltro con un ala ancha que le cubría parte de la frente, una mochila, y en su mano derecha un grande y bien redondo garrote.

Cuando llegaba al Barrio Hondo, los críos ya le habían dejado solo y era entonces cuando venia a nuestra casa que estaba en medio de la placeta .En la fachada había pintada la virgen del Pilar, de ahí el nombre de la placeta.

Tocaba el picaporte, y decía:

-"Ave Maria Purísima"

Y de arriba fuese mi madre o la abuelita, contestaban:

- "Sin pecado concebida"

Empezaba entonces a preguntar:

-"¿Cómo van todos los de esta santa casa? ¿y los niños? "

En fin, toda una retórica que él tenía siempre preparada, esto con una voz medio cantada.

De arriba de la escalera le decían:

-"Siéntese usted en el portal que ya le atenderemos".

Le preparaban un buen trozo de pan con tocino o chorizo y le decían:

-"Eso para que usted lo coma ahora y esto para la mochila"

Y le daban patatas, cebollas, de lo que el tiempo daba, a veces ropa.

Una vez descansado, se iba dando mil bendiciones para los señores tan buenos y caritativos.

Se decía que el hermanico Pepe era rico, pero hoy día no lo creo, pues era muy mayor, y ¿cuando iba aprovechar de esa fortuna?

Pero nunca se les daba dinero. Mi madre era ecónoma al extremo de parecer tacaña, pero seguía una moral rigorosa y tenia un buen corazón. También debía sustentar las siete personas a su cargo.

En la época de las cosechas, sobre todo de las patatas, me acuerdo que se hacía montones y ella decía:

-"Estas para el uso de la casa, estas pequeñitas para cocer a los cerdos y estas otras para los pobres. De esta casa ningún pobre se irá sin su limosna.

El tío Capote:

En cuanto al tío Capote del que me acuerdo también, era más callado, más taciturno pero estábamos acostumbrados a verlo aparecer en ciertas ocasiones o temporadas, no era tan popular como el hermanico pero llego a serlo por la muerte que tuvo.

Un atardecer de principios de verano en Serón de vez en cuando había esas terribles tormentas en que salía el rió y se llevaba todo lo que le rodea, animales, tierras. Las mujeres encendían las velas del santísimo, pues esa lluvia tan esperada causaba, por su intensidad, la ruina de los campos del pago.

Se presento el pobre Capote al anochecer y venia cansado con toda su ropa mojada, tiritando de frío, con su vieja mochila acuestas.

El se dirigió donde sabia que lo recibirían, pues siempre lo acogían con respeto. Era en casa de una familia ejemplar la de Herminia "la Lina" y de su esposo Emilio "el Moniato". Este señor, hombre honorable y educado trabajaba de Contable en las minas.

A Capote lo recibieron bien, inquietos al verlo de tal manera, enseguida lo cambiaron de ropa, le envolvieron en una manta y lo alimentaron con una buena sopa bien caliente.

Mientras tanto el hijo mayor le preparó cama debajo de la escalera, puso paja seca y mantas procurándole un rincón confortable.

En esa casa nadie se acostó hasta que lo dejaron dormido y, en apariencia, tranquilo.

Pero a la mañana siguiente lo encontraron muerto.

Todo el pueblo se emociono, sobretodo la familia que lo acogió que tuvieron mucha pena .En verdad que fue triste, creo que lo enteraron en Serón.

Digo que fue célebre porque, pasado el tiempo, quedó como una referencia. Cuando alguien no se acordaba de una fecha decían:

-"Fue mas o menos cuando murió Capote"

Mi sobrina Carmela, hija de mi pobre hermano Juan se acordará de la familia que ayudaba a Capote pues, cuando era niña, las temporadas que pasó con mi madre, su abuela Ángeles, los frecuentaba mucho, era la casa donde los niños y los pobres fueron siempre bien recibidos.

Eran nuestros vecinos, las ventanas de nuestros dormitorios daban en frente. Claro que todo está transformado, pues cuando empezaron mi primo Emilio "patitas" y Angelillo "Calores" a construir sus residencias el sitio cambió. También mi hijo Fredy me dijo que hace tres años nuestra casa de la Placeta del Pilar fue destruida.

Bajando del Cantillo, a la izquierda había una casa que una prima de mi padre habitó cierto tiempo, luego la de la Tía Pepa la Boticaria y la siguiente fue María del Mar Molina (entre otras pues cambiaron varias veces de ocupantes y una de ellas fueron una familia de gitanos) y luego cogiendo ya el callejón que iba al Chorrillo la de la familia que acogió al Capote.

Todas estas casas no existen por las nuevas construcciones. Donde murió Capote es donde el primo Emilio hizo el huerto que se veía desde nuestras ventanas.

Mi memoria "antigua" es todavía segura y me acuerdo de todas las casas del Barrio Hondo y de sus ocupantes.

María Martínez Sorroche


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